Ni una noche

reg-nat

Temblando aún, la bella mariposa nocturna emergió del capullo. Medio aturdida permaneció inmóvil sobre una rejilla disimulando las ansias de sacudir sus empenachadas antenas, y de agitar las alas rondando una luz.

Los grandes ojos dibujados en sus alas espantaban a cualquiera. Los reales, cerrados, soñaban con descubrir luces en la oscuridad.

De pronto, el viento la arrojó de bruces al piso. La ágil mano del gato Martín aplastó su frágil cuerpo y desde sus alas desdibujadas un polvillo brillante ascendió.

Entonces, se levantó Sol, la ovejera, apartó al gato y engulló a la mariposa, que ni una noche vivió.

(Breve historia en cien palabras para ejercitar lectura y comprensión en niños de entre siete a ocho años.)

 

4 comentarios en “Ni una noche

    1. Gracias Winnie por tus buenos deseos. Para ti también, aunque imagino que ya quedará poco día por ahí.
      De vez en cuando tengo la suerte de descubrir alguna de esas bellas mariposas y de ahí se originó la historia. Bien dices, la vida tiene de todo ; pero todo es temporal.
      Un abrazo

      Me gusta

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