Es verano, y enero es tiempo de luciérnagas

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Y aunque este en particular lo ha parecido en tan sólo algunos pocos días, es verano y enero es tiempo de luciérnagas…

Las luciérnagas están guardadas en mis recuerdos de infancia, junto con los del pequeño pueblo precordillerano donde nací. En ese entonces las llamábamos candelillas. Había muchas, y por las noches cuando aprovechábamos de jugar hasta muy tarde fuera de casa, gracias a la agradable temperatura, las atrapábamos para guardarlas en algún pequeño frasco y así observarlas por más tiempo. También, en otras ocasiones, las restregábamos sobre nuestra ropa y así quedaba en ella un leve rastro de su luminosidad (¡qué desconsiderados!).

Ahora, desde que vivo en el campo, he vuelto a gozar del espectáculo que nos vienen a regalar. A final de la primera quincena de enero solemos verlas en mayor cantidad, pero no realizan sus vuelos durante toda la noche, sino apenas una hora a lo más, desde el momento en que nada queda del día. Por lo tanto, si no lo recordamos a tiempo, perdemos la oportunidad.

Las luciérnagas son insectos que viven en lugares con humedad, bastante vegetación y existencia de alguna fuente de agua pura. Su ciclo de vida dura una año. Las larvas nacen durante el comienzo del verano de los huevos depositados en la tierra en el verano anterior. Allí  permanecen en estado larvario haciendo varias mudas de piel, y alimentándose de caracoles y babosas, a las que entumecen inyectándoles un fluido paralizante hasta llegar a convertirse en luciérnagas adultas(hembras o machos) a comienzos del verano siguiente. Ya adultas se alimentan de néctar o polen, aunque algunas no ingieren ningún alimento. Las luciérnagas adultas machos duran unas cuantas semanas del verano, hasta que consiguen aparearse y mueren. Las hembras duran un poco más, hasta poner los huevos de la nueva generación y después también perecen. Y ahí comienza de nuevo el ciclo.

Tienen la capacidad de brillar en la oscuridad, porque debajo del abdomen poseen unos órganos lumínicos y células especializadas, que cuando absorben el oxígeno, este se combina con una sustancia llamada luciferina. De la reacción química se produce luz y apenas un poco de calor. Cuando un macho quiere atraer a una hembra, durante su vuelo produce un patrón e intensidad de luz para señalarle a la hembra(ellas no tienen alas), que es de su misma especie. La hembra responde con un cierto patrón de luz e intensidad para decir al macho que está receptiva.

Existen más de dos mil especies de luciérnagas y en algunas, las hembras imitan los patrones de centelleo de otras especies, para atraer al macho y comérselo.

Como se habrán dado cuenta, las luciérnagas, además de maravillar a nuestros sentidos, son insectos muy interesantes y especiales.

(Imagen tomada de internet)

18 comentarios en “Es verano, y enero es tiempo de luciérnagas

  1. @lidiacastro79

    Qué bellas las luciérnagas!! Nos distraen con su enigmática luz! Podrías captar una fotografía de su luz en tu jardín… seguro que se ve precioso de noche!!
    Buenas noches, SariCarmen! 😘

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    1. Así es, Lidia. Te prometo que cuando ves tantas, llegas a emocionarte.
      Pero, ¿te cuento un secreto ahora?Cuando quiero ver la entrada no me aparece nada, solo el título. Pero si has comentado es porque la leíste, ¿verdad? Por momentos me lío toda con lo débil que suele ponerse la señal de internet.

      Le gusta a 1 persona

  2. Gracias Saricarmen por compartir con nosotros!! Te puedes creer que nunca he visto una?? Será por lo que dices, que no vuelan durante toda la noche. Pero mira que pasé veranos en el pueblo de niña y nunca llegué a ver ninguna. Aquí en la ciudad, apaga y vámonos. Besotes

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    1. Pues claro que no vuelan toda la noche, es muy comprensible. Una vez que alguna de las cortejadas le ha guiñado el ojo a un volador galán, no hay más tiempo que perder…creo yo.
      Una pena que nunca hayas podido verlas, pero no pierdas las esperanzas.
      Un abrazo,

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          1. @lidiacastro79

            Ay! Supe que me equivocaba en el momento rn que le di a enviar comentario 😅 Lo siento! Recuerdo el cuento, muy tierno (bueno, como todos los que escribes)

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  3. Interesante la vida de las luciérnagas, nunca me había interesado conocerlas un poco más. Yo creo que es porque las tenía un poco olvidadas.
    En mi pueblo de montaña, cuando era niño, si que las había, al menos eso decía mi abuela, cuando veíamos la tenue luz que despiden, pero nunca me detuve a contemplarlas. Donde vivo ahora, yo creo que no las hay.
    Me ha gustado mucho, hay tantas cosas que desconozco…
    Besos.

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    1. Es indudable que todas las acciones e intervenciones de los seres humanos en la vida natural, van produciendo cambios. Me refiero a la deforestación de especies nativas, aumento de superficies cultivables, uso de herbicidas, plaguicidas, etc, seguramente han incidido en la disminución de las luciérnagas. Felizmente, en el pedacito de tierra donde vivo, tenemos un buen trozo de superficie en forma absolutamente natural, y como además hay una fuente de agua natural (vertiente), es que abundan más. Mientras viva aquí tendré la alegría de poder volver a ver tus «vagalumes» cada año.
      Un abrazo, María. Gracias por comentar.

      Le gusta a 1 persona

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