Teté aprendió la lección

juguetes-3-gHabía una vez un pequeño gusanillo curioso y juguetón llamado Teté, que vivía entre las hojas de un gran repollo morado.

Por las mañanas Teté iba al Jardín Infantil y se entretenía cantando, aprendiendo números, pintando, recortando y compartiendo con sus compañeros.

Por las tardes, después de hacer sus tareas, jugaba a las escondidas con sus amigos entre las zanahorias y las lechugas, y luego los invitaba a su habitación, donde tenía un enorme baúl repleto de juguetes.

Pero al terminar los juegos se producía un gran problema. Teté y sus amigos dejaban todo tirado sobre el piso, y cuando llegaba la mamá del trabajo, se producía siempre el mismo diálogo:

_Pero ¡Teté! ¡Mira cuánto desorden! ¡Otra vez te has olvidado de guardar y ordenar!

_¡Ay, madre! ¡Sí! Disculpa. No volverá a ocurrir.

Sin embargo sucedía una y otra vez, y era la mamá quien terminaba guardando todo en el baúl.

Hasta que una noche ella tuvo un sueño, y en él los juguetes le dijeron:
_Tienes que dar una lección a Teté para que aprenda lo importante que es dejar las cosas en su lugar. Nosotros te ayudaremos y verás que resultará, dijo un gran robot  rojo.

Entonces esa tarde, la mamá no guardó los juguetes  como siempre lo hacía, y Teté después de bañarse tuvo que caminar con gran cuidado para no pisarlos, y poder llegar hasta su cama.

De pronto, a medianoche, los autos policiales, que eran sus juguetes preferidos, comenzaron a hacer sonar sus alarmas.

Teté despertó muy asustado. Saltó de la cama para ir a refugiarse a la habitación de su madre, pero no alcanzó a encender la luz. Caminó sobre todo lo que estaba tirado. Al pisar sobre una pequeña pelota, resbaló y cayó. Intentó pararse, pero volvió a caer, porque eran muchos los objetos sobre el piso.

Al final, más asustado aún y adolorido, rompió a llorar.

Luego de un rato llegó la mamá y encendió la luz. Teté se sobaba los adoloridos pies y su frente, donde se veía un gran chichón.

Mamá lo puso de nuevo en la cama y le colocó paños húmedos y fríos sobre la frente. Al verlo más calmado, le dijo:

_Teté, ¿por qué crees que ocurrió este accidente? Si los juguetes hubiesen estado en el baúl, ¿te habrías caído?

Teté la miró y se abrazó a ella.

_Tienes toda la razón, mamá. La culpa es mía. He sido muy desobediente. Desde hoy, cada vez que terminemos de jugar, mis amigos y yo, dejaremos todo muy bien guardado. ¡Lo prometo!

Y así fue, que desde ese día, la mamá siempre encontró ordenada la habitación de su hijo.

Al terminar sus juegos, Teté ni sus amigos se despedían, sin antes haber dejado todos los juguetes guardados y los muebles en su lugar.

Este cuento lo escribí para mi nieto cuando tenía tres años y se lo leí muchísimas veces antes de dormir (él lo pedía). Ahora, cada vez que está un poco remolón para ordenar sus juguetes al final del día, me dice:

_Parece que Teté no aprendió la lección, abuela…

Esa vez lo imprimimos y lo llevó al colegio. El que nunca aceptó llevar fue «El señor Pocapaciencia», porque dijo que sus compañeros descubrirían que el protagonista se parecía a él; aunque nunca le mencioné que las acciones de los personajes se relacionaban con él.

6 comentarios en “Teté aprendió la lección

  1. @lidiacastro79

    Si tus cuentos fueran también efectivos en adolescentes sería un alivio para mi clase, siempre les estoy pidiendo que recojan sus cosas del suelo!!! 😂
    Muy bueno el cuento aleccionador. Y parece un chico listo, tu nieto 😀
    Un besazo con sabor a lluvia😘😘

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    1. Verdaderamente debes tener un tino muy especial al trabajar con adolescentes, pues al verlos grandes uno cree que ya han adquirido los hábitos de orden y probablemente es así. Sin embargo , están siempre muy sumergidos en sus intereses, que todo lo demás es intrascendente y carece de importancia. 😥
      Respecto a mi nieto, sí, toda la razón. Y no es que el amor de abuela interfiera en mi apreciación. Luego de haber trabajado tantos años con niños, él destaca por sobre la media, pero es tan pequeño aún…
      Un abrazo grande Lidia!! 😄😄😘😘

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  2. Y claro que puede ser, aunque están un poquito crecidos para esta historia!
    Si no, ¿a qué hora te queda tiempo para escribir, si además debes recoger y guardar juguetes? 😀😀
    Con los hijos nos pasamos la vida entera dando recomendaciones..😱😪 ¡Paciencia y más paciencia!
    Besos 😘 😘 😘 😘 😘

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