Después de tantos caminos

abuelitosHoy, como hace ya unas cuantas mañanas reparé en mi rostro, donde sin notarlo fue anidando el tiempo. Una a una cada brizna, cada pequeña hoja, cada semilla, cada ínfimo guijarro,  se fue enlazando al compás de la vida, formando una cálida coraza; un entramado para resistir soles, fríos, penas, alegrías, esperanzas, breves descansos, madrugadas; las voces de los hijos, sus pesares, dolores, también sus risas. Y ahí estaba el aliento, la fuerza, el coraje, la mirada firme para vivir el vaivén constante. Siempre ahí, fuerte, incólume, perenne.

Hoy, después de tantos caminos, brisas y huracanes, de tantos devenires y avatares, recién hay tiempo para remirar el rostro que recibió todas las visitas; revisar el fantástico entramado, para descubrir resquicios, grandes o pequeños, pasos, huellas del  tiempo, que sin percibirlas dejaron senderos marcados.  En la serena certidumbre de los años andados, qué importa si los párpados pesan, si hay hondonadas, playas  o caminos por mi cara gastada.

Está todo, nada sobra, nada falta.

Imagen tomada de internet.

 

22 comentarios en “Después de tantos caminos

  1. @lidiacastro79

    Me encanta esa metáfora de las líneas de la cara (o arrugas) como caminos recorridos. Como dice mi madre, de este mundo solo te llevarás las experiencias, así que más vale vivir muchas, aunque se reflejen en el rostro. Muy poético, amiga. Un abrazo fuerte, SariCarmen 😊😘

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