Filete (solomillo)

filete-res-crudo1_2000x

La primera anécdota que publiqué en esta categoría procede de mis primeros años de profesora, cuando ejercí en una modesta escuela rural, situada en la pequeña localidad de Cajón, distante a pocos kilómetros de la ciudad de Temuco. La que les cuento ahora es de la misma época.

Era un frío día de invierno y con mis alumnos de tercero básico, de entre ocho a nueve años y hasta más en algunos casos especiales, me correspondía realizar una clase de Arte. Felizmente, cada sala contaba con una estufa a leña, la que en ese momento nos permitía disfrutar de un ambiente más agradable que en el exterior.

Una vez que los alumnos encargados repartieron los materiales  y yo diera las instrucciones correspondientes, al verlos ya concentrados en sus creaciones estimé que, perfectamente podría acercar mi mesa a la estufa para estar más cerca de la fuente de calor y desde ahí observar a los niños y aclarar las dudas que pudieran surgir. Por un rato revisé algunos apuntes para trabajar en la próxima hora, y luego abandoné mi silla para sentarme en el borde de la mesa. Entonces procedí a bajar la cremallera de mis botas de gamuza (me encantaban porque se ceñían muy bien a mis pantorrillas) para sentir mejor el calor del fuego, dejando al descubierto mis piernas.

Al cabo de un momento comencé a oír unas risitas contenidas. Observándolos disimuladamente reparé que uno de los niños mantenía su mano sobre la boca, riéndose y mirándome con cautela.

─¿Por qué te ríes, Ignacio? ─inquirí.

Como se pusiera colorado y no respondiera, insistí con mi pregunta.

Presionado, riéndose con picardía y vergüenza, a la vez, me explica:

─Señorita… es que el Alberto dice… ¡Qué bonita carne tiene la señorita!

Y todos prorrumpieron en risas, lo mismo que yo, mientras Alberto  se ponía rojo como tomate y le lanzaba «miradas asesinas» a quien lo había delatado.

Pues, claro, yo usaba medias transparentes (de las «indemallables», como alguna vez le oí decir a mi abuela). Entonces, indudablemente, estas favorecían la apariencia de la piel de mis piernas originando el pícaro comentario.

No está de más decir, que enseguida procedí a subir el cierre de mis botas para no distraer a mis alumnos ni provocar otro comentario semejante.

 

29 comentarios en “Filete (solomillo)

    1. ¡Gracias, Yvonne! Me alegra que te gusten. Es una profesión gratificante y agotadora, a la vez. Implica mucho más que enseñar, por lo mismo requiere de gran criterio y responsabilidad.
      Ya no ejerzo, pero no logro dejar de sentirme profesora.
      ¡Un abrazo!

      Me gusta

    1. Hay que considerar que contaba con 23 o 24 años, por ese entonces, Antonio.
      Siempre noté ese toque de picardía y lo atribuyo a una característica de su etnia (el 98 por ciento de los alumnos de esa escuela rural eran de origen mapuche, pueblo originario de la región). Y no lo he decorado ¿ah? Fue tal como sucedió.
      ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

    1. ¡Qué bueno que te haya hecho sonreír, Marimar! Ojalá no sea que lo necesitas porque estés enferma. Recuerda que nada es eterno y que después de las tormentas viene la calma, amiga.
      ¡Un enorme abrazo con mucho afecto!

      Me gusta

    1. Sí, tienes razón, Paloma, era lo que veían… 🤣
      Seguro que antes de ese tipo de media existieron otras que se les corrían los puntos; pero a las «indemallables» ¡se les formaba tremendo hoyo!
      ¡Un abrazo, Paloma!

      Me gusta

  1. ¡Que divertido! Ya me imagino que bien te mirabas con esas botas de gamuza, con decirte que te imaginé durante todo el relato 😃.
    Me ha dado un poco de tiempo revisar el blog y sé que cuando entro a tu espacio me la transportas siempre a tu mundo.
    ¡Un abrazo y beso! 🤗🤗🤗

    Le gusta a 1 persona

    1. Siempre me he arrepentido de no haber guardado esas botas; creo que aún me seguirían gustando 😊 Y respecto a la anécdota, cada vez que la recuerdo vuelvo a reírme; fue un momento especial y simpático.
      Agradezco que te des a la tarea de recorrer el blog, más aún sabiendo que lo disfrutas, ¡gracias nuevamente!
      ¡Besos!

      Me gusta

  2. LUIS NELSON RODRÍGUEZ CUSTODIO

    Graciosa anécdota.
    Yo, ya jubilado, pensaba poner un taller de literatura aquí, en el interior del Uruguay.
    Pero, por cosas del destino, me integré a la política y de forma especial; ya que los jóvenes del partido me toman como su consejero.
    Así que con un club político en mi casa y muchos jóvenes rondando, no me queda tiempo.
    Un gran abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s