¿Quién?

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Cuando leí el micro «La maqueta del barco» escrito por nuestro amigo Carlos Montalleri, lo sentí como una fotografía de la soledad que sufren muchas personas mayores. Entonces recordé, que también tengo uno que podría considerarse como tal, para compartirlo con ustedes. Aquí va.

¿Quién?

Un frío día otoñal acudimos con mamá al llamado de la abuela. Nos recibió el jardín tapizado con hojas de cerezo, cual rojo mosaico natural rodeado por la derruida cerca.

Desde lejos, la abuela nos besó con su sonrisa; luego nos abrazó largamente.

Después de agotadas muchas preguntas y respuestas, dijo:

_Hija, tengo unos pequeños obsequios. Este cofre para ti, y mis apuntes para Marisel.

Abracé su disminuido cuerpo sintiendo la suavidad de su traslúcida piel en mi rostro.

_Llámenme, no preciso más… Estaré bien.

Ahora, recordándola, confundo su silueta con la solitaria cerca.

¿Quién, más desamparada y sola estará?

El que ríe último…

IMG-20170404-WA0011Largo, medio curvado, un pepino afirmado sobre el cerco miraba con ojos burlones a una gran calabaza.

_¡Hey! ¿No puedes voltearte? ¡Jajaja!  Con ese tremendo cuerpo…

La calabaza permaneció callada. Sobre la hierba, muy acomodada, miraba pasar las nubes mientras el sol calentaba su verde cubierta.

Pero el pepino insistió.

_¡Ah, que me envidias! Eres una gorda amargada…

Apenas si terminó de hablar cuando alguien cortó su tallo, yendo a parar a una pequeña canasta. Seguir leyendo «El que ríe último…»

Una gran lección

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Había una vez una preocupada mamá de nombre Lagartija Gris tomando sol en un caluroso día de verano. De todos los últimos hijos que había tenido, sólo uno seguía viviendo con ella: su hijita Pintitas Amarillas, y era el motivo de su preocupación, pues justo era la hora de su vuelta a casa desde el colegio.

_¿Vendrá con la misma cara triste de toda esta semana? _se preguntó.

Ya lo había decidido: ahora mismo iría a conversar con la profesora de su hija. Sobre la mesa dejó una nota que decía: Seguir leyendo «Una gran lección»

Incomprendido

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Un pececillo rojo observaba sombras en el fondo del estanque,  tan inmóvil que parecía dormido.

Sin embargo, de pronto saltó fuera del agua atrapando un zancudo. Los enojados amigos del zancudo formaron una amenazante nubecilla zumbadora; inspiraron profundamente y se introdujeron al agua en picado para castigar al asustado pececillo que se refugió bajo las piedras. Pero las trompas de los zancudos chocaron en las rocas resultando adoloridas e inflamadas. Seguir leyendo «Incomprendido»

Verano en conserva

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Esa mañana de verano los vecinos que pasaban frente al jardín de la casa de Igna miraron la extraña instalación, sin comprender nada.
Sobre el césped destellaban al sol las bocas descubiertas de muchos frascos, al mismo tiempo que debajo de ellos las pequeñas gotas de rocío recibían la cegadora luz del sol a través de los gruesos cristales.
Un poco más allá Igna con Diego, su mejor amigo, iban arrastrando una gran valija con ruedecillas y tocaban a la puerta de las casas de sus compañeros de juegos.
En todas, luego de preguntar por ellos y de contarles que realizaban un experimento, hacían la misma solicitud:
_Anda, ¡préstanos algunos frascos! ¡Ni cuenta se dará tu madre! Seguir leyendo «Verano en conserva»

Súper Any, una araña renovada

Imagen relacionada¿Ah, que no saben lo que sucedió una vez? Pues, ahora mismo se los cuento.

Las arañas que habitaban entre los polvorientos maderos de la leñera estaban muy disgustadas; mucho más que lo habitual, y hasta parecía que se veían más negras que nunca. Desde hacía un tiempo alguien liberaba las presas atrapadas en sus telarañas, por lo que no habían podido alimentarse adecuadamente, ni menos descubrir al causante de tan desagradable situación.
La malhumorada araña Manuela convocó con urgencia a las integrantes de la comunidad. Todas llegaron mirándose con desconfianza, y muy molestas se ubicaron cuidando de no quedar muy cerca una de otra.
Seguir leyendo «Súper Any, una araña renovada»

Una singular amistad

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Había una vez un joven y esbelto palote marrón claro, que muy quieto e inmóvil parecía otra rama de la zarzamora donde vivía. Durante el día permanecía inmóvil, dormitando, mientras bullía la vida junto a él. Siempre se le oía decir lo mismo:

_Si fuese más pequeño… Si pudiese dormir de noche… Si tuviese alas… Si encontrara con quien conversar…

Era el menor de su familia y ellos nunca abandonaban ese lugar; en cambio él, al terminar cada día, luego de alimentarse,  sentía la imperiosa necesidad de salir. Seguir leyendo «Una singular amistad»

Ratón Ton Ton

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En pleno verano y en medio de un gran campo de trigo ya cosechado, dormía plácidamente el despreocupado ratón Ton Ton. Su pancita subía y bajaba acompasadamente, mientras la brisa despeinaba sus bigotazos oscuros. Soñaba durmiendo entre unos leños junto a un gran fogón y a un calor exquisito.

De pronto, sintió que su rabo ardía. Abrió los ojos y una llama anaranjada chamuscaba el extremo de su cola. Seguir leyendo «Ratón Ton Ton»

Promesa

 

oruga

_¡Oh, me asustas!

_Lo siento, ¡discúlpame!, pero desde aquí puedo ver dónde están las lechugas. He mudado por última vez y necesito alimentarme muy bien.

_Está bien. Aguardaré con ansias tu regreso para admirar los hermosos dibujos y colores de tus alas. ¡Dime que volverás!

_¡Lo  prometo! Serás la primera flor que visitaré.

La despedida

88949508-bctyhl4s-pict0123Era verano y en medio del bosque los árboles aprovechaban los momentos de mayor temperatura para exponer sus láminas plenas de clorofila y atrapar la luz de los dorados rayos. Durante la noche, sus raíces hundidas en la serena profundidad de la tierra habían sorbido el agua fresca embebida de sales minerales. Ahora, en un permanente  proceso, elaboraban su propio sustento. Tantas, tantas veces sucedía que ya ni cuenta se daban. Las actividades se repetían perpetuamente. Seguir leyendo «La despedida»