Música de la estación

rapsenflor

La lluvia se ha enamorado de la primavera y no ha podido abandonarla. Su amor se ha vuelto enfermizo y egoísta, la quiere sólo para ella. Vuelve una y otra vez para limpiar de polvo cada hoja; para empapar la buena tierra guardadora de simientes; para ascender fresca y briosa desde las raíces hasta las abiertas corolas, que por la luz del sol penan y claman. Para bailar en los lagos, ríos y lagunas;  para bajar a recorrer los arroyos subterráneos; para dormir silenciosa en los oscuros pozos hasta saberse vehementemente deseada durante el cálido verano. Sí, ha sido buena su presencia, generosa su estada. El reverdecido paisaje y nuestras pupilas lo agradecen. Seguir leyendo «Música de la estación»