No soy un robot

helecho

No soy un robot, me lo hizo notar este año. Me estrelló y quedé dando unas cuántas vueltas de campana. Sin embargo espanté el miedo, recordé que junto con nacer también venía mi boleto de término, nada más natural. Pero debo reconocer que me sacó de lo habitual; me regaló incertidumbre, desazón; me sacó de mi zona cómoda; formó una bola con los hilos que tejen las palabras y ahí quedaron prisioneras; por más que deseo plasmar emociones, no me deja rescatarlas. 

Pero sigo aquí, a mi alrededor todo continúa viviendo, lo mismo que ustedes, amigos de este blog. El invisible malvado que llegó para darnos guerra no puede contra los buenos sentimientos, no puede evitar que les diga lo mucho que los valoro, que disfruto y aprecio las lecturas de cada uno y que, a pesar de las ausencias, siempre habrá un instante que nos permita comunicarnos.

¡A revitalizar el amor para recibir el nuevo año con el corazón lleno de esperanza!

¡Todo lo mejor para cada uno de ustedes y para todas las personas del planeta!

¡Un gran, sincero, y afectuoso abrazo!

 

 

cerezas-12-19

El viento crea diferentes sonidos a su paso: suaves, intensos, leves. Va y viene refrescando las frondas y de paso acaricia la piel de mis brazos mientras escribo. El cielo azul inmenso es un paraguas de ilusiones y esperanzas abierto sin límites sobre mi cabeza, lo mismo que las alas de mis pensamientos. Es el tiempo de los días más largos, las bellas hortensias florecidas, las olorosas y espigadas lavandas. En retirada las flores de salvias y rosas que ya van perdiendo sus pétalos.

¡Gracias vida por este nuevo año que llega, también por el vivido!

¡Un gran, cariñoso y agradecido saludo para todos quienes suelen leerme, con el deseo sincero de que el 2020 sea bueno en todos los ámbitos de la vida de cada uno! Por supuesto que todos los días no serán iguales, pero que sean más aquellos que les proporcionen alegrías y satisfacciones.

Les dejo una imagen de las cerezas coloridas y brillantes a comienzos del mes de diciembre, invitando a degustarlas. Pronto ya serán parte del recuerdo como cada instante que pasa.