Bajo los árboles

IMG_20181202_163140605_HDR.jpgEl viento atropella todo a su paso originando vítores entre las frondas de los árboles; ellas son las rompientes donde se estrellan sus desordenados abrazos provocando sonidos de cascadas inexistentes; las hojas tiemblan y/o aplauden con un sonido de tarde fresca paseando entre sus ramas. Tan de súbito como arremete enmudece el coro de sus voces verdes, por unos segundos quedan en suspenso y sin alcanzar a ordenarse nuevamente danzan, saltan, se asustan, ríen, se abrazan y suena a río turbulento el paso del aire.

Respiro profundo bajo la sombra, mis ojos se recrean en ese divertido bullicio que le roba sonrisas a mi alma.

No supe cuándo ni cómo dejé de percibirlos…

Ahora despierto… Está todo en calma.

Queridos amigos, ya estamos en un nuevo año, ¡diantres! ¡Tantos que he visto llegar en más de sesenta años…! Pero bueno, ¡ni modo de hacerles el quite! Lo mejor es que todos vienen teñidos de esperanza, de ilusión, y es la misma que deseo para cada uno de ustedes. ¡Son una maravillosa comunidad y agradezco desde lo más profundo su cercanía y amistad! Aún cuando, como ahora, no pueda estar tan presente en el blog para leer y comentar como quisiera; pero el afecto está y se conserva y los quiero mucho a todos.

¡Un abrazo grande, grande, para cada uno, con mis mejores deseos de paz y unidad por un mundo más humano y mejor!

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Querido Santa

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Querido Santa: Cuando pases por mi barrio, por favor, con tu amor y buena voluntad rompe la invisible cadena que  une  a mi vecina con su maltratador. Dice sentirse amada, que es muy tierno, pero que su trabajo lo tiene estresado. Sin embargo, esos moretones dicen otra cosa. Sus ojos esconden miedo. Esa casa se mimetiza con la nieve, necesita de tu amor y fuerza, Santa, para enfrentar la verdad. Es primera vez que te escribo. ¿Vendrás? ¡Di que sí!

Esta es mi participación para el Reto cinco líneas del blog de Adella Brac

Palabras propuestas en diciembre: cadena, primera y casa

Reviviendo el ayer

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Como dragón de fierro resoplando sobre los oxidados rieles, la vieja locomotora lanza chorros de blanco vapor y de su chimenea el oscuro humo desaparece en el aire al momento de avanzar. Durante muchos años fue solo un cachivache más olvidado en la maestranza de ferrocarriles; ahora, después de su restauración, su pitazo pinta de rojo mi corazón y enciende la pasión de tantos que, al igual que yo, la teníamos olvidada cual parte importante de un juego de niñez, que la vida nos quitó y no volvimos a ver. Seguir leyendo “Reviviendo el ayer”

Arauco tiene una pena, canción de Violeta Parra

Arauco tiene una pena
que no la puedo callar,
son injusticias de siglos
que todos ven aplicar,
nadie le ha puesto remedio
pudiéndolo remediar.
¡Levántate, Huenchullán!

Un día llega de lejos
Huescufe conquistador,
buscando montañas de oro,
que el indio nunca buscó,
al indio le basta el oro
que le relumbra del sol.
¡Levántate, Curimón!
Seguir leyendo “Arauco tiene una pena, canción de Violeta Parra”

En el Día de Todos los Santos

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Para acortar camino se internó en El bosque de los espíritus. Al llegar a un claro quedó estupefacto: Santiago Apóstol sacudía sus empolvados zapatos; María Magdalena en el centro del ruedo bailaba con San Juan; San Francisco de Asís formaba una ronda con animales; Santa Marta y Santa Teresa de Jesús tironeaban a San Antonio de Padua… «¡Diantres!» «¡Es el Día de Todos los Santos!» «Bailaré con ellos», se dijo; pero nadie pareció verlo ni sentirlo cuando estuvo ahí. Se le erizaron los pelos; de su boca salió un aterrador maullido.

Estaba claro: solo era un gato asustado.

Esta es mi participación de noviembre en el reto Escribir jugando
del blog deLídia

 https://lidiacastronavas.wordpress.com/2018/11/01/escribir-jugando-noviembre 

 

 

Los hombres que violaban con la mirada

Un relato excelente de una dura realidad en muchos lugares. La difusión y denuncia es primordial para despertar la conciencia social y empatizar con quienes sufren esta situación.

Cooperación con Alegría

Los hombres que violaban con la mirada.

Se sube la falda mientras su dignidad cae a la altura del suelo.

Martha se encuentra encarcelada por una tela ceñida que marca cada milímetro del contorno de su silueta.
Tras su paso, las miradas se vuelven, atravesando el algodón con perversión. Las risas y comentarios llegan a oídos de la joven que se siente inferior y gobernada por las miradas indeseadas a quien no ha abierto ni el pensamiento.

Camina cabizbaja, con la mirada apagada, cómo si bajo sus pies sus tacones se hubiesen convertido en clavos que le perforan el corazón a cada paso, mide cada movimiento con temor, quiere liberarse de su cuerpo.

No quiere ser víctima de miradas.
Querría vestir una cómoda camisa y pantalones y cargar a su espalda una mochila llena de libros. Querría ser libre y soñar con el alma.
Sin embargo…

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Rico, pero…

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“Los restos de asado saben mejor que ayer”, pensó. Mas, de pronto, un trozo se atascó en su garganta. Precipitadamente abandonó la mesa y fue al baño: ¡nada! ¡No se movía! Intentó sorber agua: ¡no pasaba! Quiso toser; se introdujo los dedos; cogió el móvil. “Ahora llamo o envío un mensaje…”, pero resbaló de sus manos… dejó de ser necesario. En la casa vacía resonó el eco de la caída sobre la fría superficie de los cerámicos.

Esta es mi participación de noviembre en el Reto cinco líneas del blog de Adella Brac

Palabras a incluir esta vez:  llamo, necesario y trozo

Imagen tomada de internet.

 

¿También?

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En una sencilla escuela de madera de un pequeño poblado rural, la joven profesora de tercero básico formaba diariamente a sus alumnos en dos hileras antes de irse, al final de cada jornada.

Prácticamente todos vivían en el campo y debían caminar bastante para llegar a sus humildes hogares donde carecían de toda comodidad. En su mayoría eran niños pertenecientes a la etnia mapuche, hijos de padres agricultores, poseedores de un pequeño terreno, de condición socioeconómica y educacional, reducida. Seguir leyendo “¿También?”