Verano, tiempo de cosechas

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Hace unos días he recorrido algunos kilómetros lejos de casa y ello ha servido para que mis ojos pasearan por sobre los amarillos campos de trigo recientemente cosechados, que refulgían a cada lado del camino recibiendo el abrasador calor del majestuoso sol estival.

Hubiese querido elevarme o viajar sobre las alas de algún ave poderosa para apreciar desde muy arriba las huellas que fueron dejando las enormes y ruidosas máquinas  que pasaron una y otra vez por las maduras explanadas extrayendo los preciados granos. Me imagino que me extasiaría ante los singulares recuadros, con millones de puntadas doradas formando caprichosos bordados. Y quizás si percibiría también, la silenciosa dicha de la pródiga y humilde tierra.

Más allá, se sorprenderían mis ojos con la presencia de otros espacios luciendo orgullosos unos grandes lingotes y cilindros de oro vegetal. Son los preciados fardos que permitirán la vida de muchos animales cuando el frío y la lluvia del invierno no den cabida a nada más.

Siempre me ha provocado un sentimiento de encanto, un embobamiento de mis sentidos el observar el color dorado de los maduros tallos de las mieses besados por el sol y desperdigados en un aparente caos. Para mí, es realmente singular ese conjunto de color y calor a la vez, que corona un largo proceso, desde cuando las gruesas y ásperas manos campesinas prepararon  la oscura tierra que mansamente se dejó trabajar para sembrar, hasta cuando asomaron los débiles brotes humedecidos de lluvia y junto a la luz fueron volviéndose fuertes, poderosos y esperanzadoramente verdes.

20 comentarios en “Verano, tiempo de cosechas

  1. @lidiacastro79

    Preciosos los campos de cereal por recoger o recién recogido. Yo también tengo unas cuantas fotos de campos de avena en mi cuenta de instagram. Tu amor por la naturaleza se denota en cada entrada que haces. Muy bonito. Un abrazo, SariCarmen! 😘 Buen domingo.

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  2. Me encanta la forma de describir el trabajo del tan mal apreciado labrador, sera que soy de tierra de agricultores y que veo el trabajo duro que realizan año tras año y lo poco valorado que esta y lo mal pagado. Si bien es cierto que los tiempos han cambiado y con la maquinaria de hoy día es mas llevadero, pero para mantener esa maquinaria tienen que labrar tres veces más que antes y aún así el beneficio no es el que debiera. Besos Sari. Buen domingo.

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  3. Es muy verdadero todo lo que mencionas, Antonio. No valoramos en toda su dimensión lo que significa cultivar la tierra, aún cuando se trate de una sencilla y humilde verdura. Y luego en la ciudad, cuando nos la ofrecen a la venta regateamos su valor. Ahora que tengo la posibilidad de observarlo más de cerca lo comprendo mucho mejor. Hay todo un mundo de sacrificio detrás. También me preocupa la cantidad de veces que agregan sustancias químicas a la tierra desde que comienzan a prepararla para sembrar y luego para incentivar el crecimiento de los cultivos. Desconozco si siempre habrá sido de esa forma y si afectan al producto final.
    Nada sé de agricultura ; sólo soy una observadora curiosa.
    Buena tarde de domingo también para ti.
    Un abrazo 😊

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  4. Enfrente de casa tengo campos de trigo y entre ellos paseo con Yeni, mi perra, así que los he visto como van pasando del verde al amarillo, alimentados por el sol y la lluvia.
    Me encanta ver a las cosechadoras y con que facilidad cosechan, lo que, cuando yo era niña, tardaban una semana o más en hacer. En aquellos tiempos había que segarlos, trasladarlo, extenderlo en la era, trillarlo, luego aventar la paja para separar el trigo y por fin meterlo en sacos. Ahora pasa la cosechadora y lo deja todo hecho, hasta empaca la paja…
    Por ahí, por el blog, tengo un post sobre la trilla, a lo mejor algún día lo recupero.
    Me ha encantado, Sari, un abrazo.

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  5. Mi madre, que nació y se crió en el campo, me contaba de todo el trabajo y alboroto que se producía en los tiempos antiguos de cosecha. Ahora, como lo mencionas, es todo mecanizado y, por consiguiente, mucho más rápido. Cuando observo esas grandes máquinas(mis vecinos siembran), me imagino que son unos enormes y ruidosos escarabajos alterando la paz habitual.
    Ya le daré una mirada a tu post sobre la trilla.
    Un gran abrazo, Estrella!

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